miércoles 18 de noviembre de 2009

La Leona I

Continuamos caminando un poco más.




Ya os dije que no era tan fácil distinguir los huesos de los árboles. Vamos a ver qué tal lo hacéis. ¿Hueso o tronco?





Algunos árboles y dinosaurios quedaron enterrados en el lecho del río. La falta de oxígeno, la presión y, sobre todo, el paso del tiempo, motivaron que las células dejaran paso a los minerales, petrificando los restos de aquellos seres vivos.

A mí me parece muy emocionante poder verlos y tocarlos. Por cierto, pesan un quintal. Y es que al final se han convertido en piedra.

Los restos están esparcidos por toda la hacienda. No hay dinero para hacer excavaciones y es la misma erosión del terreno la que los pone al descubierto y los va degradando. Es una lástima que no haya dinero para conservarlos.




Seguimos viendo más huesos.





Levantando de vez en cuando la vista para admirar este paisaje desolado.




Al contratar la excursión me daba miedo que luego no hubiese mucho que ver, pero os garantizo que merece la pena. No os decepcionará.


miércoles 4 de noviembre de 2009

Badlands

Dejábamos el relato con la llegada a las “badlands”. Se trata del antiguo cauce de un río cuya presencia data de hace doscientos millones de años. No sé vosotros, pero a mí esa cifra no acaba de entrarme en la cabeza.






El paseo es sumamente fácil y sólo tiene una pequeña subida al final. Nada que nos quite el aliento a estas alturas de viaje.





Cecilia, la guía, es muy buena y nos va contando cosas del paisaje, la vegetación y la historia del lugar. Nos enseña a distinguir los huesos de los árboles. No creáis que es tan fácil.



Os estaréis preguntando dónde están esos árboles. Un poco de paciencia, enseguida llegan.

lunes 26 de octubre de 2009

De El Calafate a La Leona

El día anterior había entrado en una librería de El Chaltén, y hojeando un libro de fotografía me encontré con unas fotos de árboles petrificados. Pregunté dónde se habían hecho y resultó que eran de La Leona, un lugar por el que había pasado esa misma mañana.

Me dijeron que estaban en una hacienda privada y que sólo permitían visitas guiadas, así que para allá que me fui, a ver si lo conseguía. No fue barato, porque en Argentina hacen valer sus atractivos turísticos, pero mereció la pena.

Esta mañana he madrugado un poco más, porque voy con mi propio coche. Podrían llevarme, pero no quiero estar sujeto a sus horarios.



En La Leona hay un pequeño hotel donde paran los autobuses de turistas, pero nosotros seremos pocos. Una argentina de Córdoba que maneja omnibuses, un periodista ruso que vivió varios años en Madrid, hija adolescente, la guía, que fue la misma que me llevó al Perito Moreno y yo. Un grupo muy reducido como podéis ver.

Mientras llegan, me entretengo observando algunas réplicas de fotos que tienen en el hotel. Me aseguran que por allí estuvieron
Butch Cassidy y Sundance Kidd, los dos asaltadores norteamericanos de bancos y trenes inmortalidados en la película Dos hombres y un destino. Les acompañaba Ethel Place.




Sabía que había estado cerca de Esquel y que habían muerto en Bolivia, al menos oficialmente, porque hay otras versiones que difieren, pero fue una sorpresa descubrir que habían llegado tan al sur.

A la hora prevista nos internamos en la hacienda. El paisaje es muy peculiar, completamente diferente del resto de la Patagonia, al menos de la Patagnia que pude ver yo.







Esta zona de “badlands“ me pilla por sorpresa. El agua y el viento han modelado la arcilla, dando lugar a formas extrañas.